También yo estoy piantao,
aunque esté lejos de aquellas tardecitas.
Aunque la luna ruede por otra avenida,
y aquí no exista una calle Arenales.
Por vos puedo ser el último linyera,
viajar a Venus colado en el tranvía.
Lo que hace falta lo tengo casi todo:
el corso a contramano de niños y astronautas,
el medio melón que compré esta mañana,
el vals y la camisa que destiñe,
un par de chancletas estropeadas,
un trombón abollado que no funca,
los locos que me aplauden, como en Vieytes.
Tengo un poema destartalado en el armario,
nidos vacíos de gorriones desahuciados
y una autopista de cornisas sin peaje.
Tengo la risa, la ilusión y las campanas,
las ganas de vivir, la libertad, la chifladura,
el berretín de invitarte a reinventarnos,
el valor suicida de saltar al precipicio.
Tengo la exacta percepción de tu tristeza,
de tu antigua soledad anochecida,
pero tanta posesión no es suficiente
para volarte la cabeza y desvelarte el cuore.
No hay magia, ni ternura, ni demencia,
no basta estar piantao como una cabra
si tu mirada se ha perdido en otro cielo
y están tan lejos tu sábana y tu escote.
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lunes, 23 de marzo de 2009
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