martes, 11 de agosto de 2009

El Tabernáculo (tercera parte)

Yo quiero ser un viejo decadente

Así se titula la canción que Serafín comienza a cantar todas las noches, cuando el vino enrojece sus ojos de agua y oscurece su pensamiento. Invariablemente, pronuncia las dos primeras estrofas con cierta claridad:

Yo quiero ser un viejo decadente
Y emborracharme de camino al hospital
Antes de que un matasanos sin licencia
Me opere el páncreas y la válvula mitral.
***
Quiero estrenar una Ferrari Testarossa
Con mil caballos tirando del motor
Para que haga las veces de carroza
Cuando decida enterrar el pulmotor
***
Luego se duerme sobre la barra entre balbuceos que probablemente remitan al resto de la inacabada canción de nuestro Brassens particular, frases aisladas acerca de llevar un piercing en la punta del condón, de agujerearse las orejas con la risa de alguna señorita o de tener un pez dorado en el bidé, requisitos indispensables para ser un viejo decadente, según Serafín, en toda regla.
Después de no más de media hora de siesta, nuestro amigo se despereza como un gato, agita su peluca color zanahoria para despejarse y retoma el discurso que había interrumpido para dar paso a sus habilidades canoras. Su vida y sus intenciones.
“Yo sé que la gente habla de mí como de un bicho raro y eso es, justamente, lo que pretendo, llamar la atención. A los viejos nadie nos hace caso y eso hace que algunos, la mayoría, nos dejemos morir sin más. ¿Has pasado alguna vez frente a la puerta de una residencia de ancianos?, ¿has mirado hacia el interior? Habrás notado entonces la cantidad de hombres y mujeres sentados en sofás o sillas de rueda con la mirada fija en el vacío, mirando pasar la vida de los otros mientras la suya se consume como una vela, poco a poco, entre el Alzheimer y la arterioesclerosis. Yo no quiero eso para mí y por eso elegí ser lo que todo el mundo considera un “viejo decadente”, como forma de protesta pacífica. ¿Sabes qué hago por las tardes? Me dedico a perseguir jovencitas por el parque, pero no, no soy un pedófilo ni un degenerado, sólo las persigo algunos metros, porque la osamenta ya no me permite más, mientras las miro y disfruto de su juventud sin dirigirles la palabra. ¿Para qué?, si no les interesa nada de lo que pueda decirles. Otras veces me planto frente a alguna veterana como yo y le propongo besarnos, para oír el sonido del entrechocar de nuestras dentaduras y de nuestras rodillas, a ver cuál es más fuerte. Por muy extraño que parezca, alguna aceptó el convite, obligándome a atiborrarme de Viagra las neuronas para estar a la altura de sus fantasías. Imagínese usted, a mi edad. Vivo solo, mi mujer murió hace tres años, la maté yo, supongo… en realidad, fue un accidente de tráfico, nos estrellamos contra un árbol que se nos venía de frente, justo hacia la mitad del capó. Yo tenía dos opciones: dar el volantazo hacia la derecha y recibir el impacto de lleno sobre el lado izquierdo del coche, el del conductor, o girar hacia la izquierda y que el golpe fuera del lado contrario. Ya sabe qué elegí. No sabría decirle si fue un acto voluntario o inconsciente, supongo que moriré con la duda, aunque tal vez algún día decida sincerarme. Le confieso que temo la respuesta. Ya no la aguantaba, francamente, y más de una vez tuve ganas de retorcerle el cogote, concretamente, cada vez que intentaba suicidarse. No eran intentos reales, en verdad, pero tenían la fuerza suficiente como para crearme cargos de conciencia y obligarme a permanecer a su lado aunque me hiciera la vida imposible y no me diera un minuto de respiro. La vida es así, ¿lo ve usted? Rara, difícil, pero agradable a pesar de todo, por eso quiero ser como soy, aunque se rían de mis extravagancias.”
Otro par de vinos renuevan los afanes canoros del anciano, preámbulo a una nueva siesta sobre la barra del fauno de los parques, sátiro impotente al volante de una Ferrari con motor de ciclomotor, cantautor borracho con peluca de color zanahoria y sueños de adolescente senil.

23 comentarios:

Lils dijo...

Ud plantea una cuestión que me intrigó siempre y que escapa a mi capacidad de comprensión: ¿porqué la gente que no se aguanta sigue conviviendo y con eso arruina la única posibilidad de ser feliz en la única vida que tiene?
Pobre. Me dió penita.

Lady Vi dijo...

Una angustia que no escapa a ningun mortal, la tercer edad....deberia ser al reves, nacer mayores y morir jóvenes, porque entonces, para que sirve la experiencia si ya a nadie le importa lo que digamos?
Buen relato, como siempre, me hizo acordar al maestro cuando dice: Imaginesé usted.....
Abrazos amigo ♥♥♥

anhir21 dijo...

Querido Quiquín, me llegó al alma Serafín, tiene razón en muchas cosas, cerca de casa hay varios geriátricos y suelo pasar y ver esos rostros mirando la nada y toda la tristeza circundando el aire, me voy preparando para un posible olvido.
Como siempre, me atrapó!, besos ♥

Enrique de Lasuen dijo...

Lils:

Yo tampoco lo sé. Afortunadamente, no es mi caso y, aunque no sé si soy feliz, he debido desprenderme de personas que me hacían la vida incómoda o insalubre, aún queriéndolas hasta la extenuación.
Otra gente, aguanta, simplemente.
Muchas gracias por pasar.

Enrique de Lasuen dijo...

Lady:
Tal vez sólo nos vale a nosotros mismos, y no siempre, porque solemos ser bastante sordos. De todas formas, ser viejo e inexperto no creo que sea una buena combinación. Mejor dejar las cosas como están.
Muchas gracias por su aporte, bella dama.

Enrique de Lasuen dijo...

Anhir:

¿Posible olvido? No creo, al menos en tu caso, ya que dudo que seas alguien a quien se pueda olvidar con facilidad y, de todas formas, faltan muchos, muchos años para que tengas que preocuparte por eso, pibita.
Un besote.

Anónimo dijo...

Hola Enrique....placer en saludarte. Te aseguro que esperaba esta entrega de El Tabernáculo...y está realmente buena. La opaca vida de Serafin no dista mucho de parecerse a millones de personas, de ancianos que ven llegar su futuro con resignación. Solo que Serafín no es hueso fácil de roer...se resiste con vino y peluca a trasformarse en un trasto humano...llamesmole dignidad fuera de serie...o valentía existencial, etc. La mención al geriátrico es tan real, que apabulla...sin comntarios. Voto a favor de Serafín y su actitud. En cuanto a tí, noble representante dela idiosincracia literata rioplatense, te mando las mejores ondas y deseos de triunfos en ésas lejanas comarcas del Primer Mundo....Un abrazo enorme y fuerte.ELCRUZADO.

Vincenzo dijo...

Lamento decirte que yo no, yo no quiero ser un viejo decadente como Serafin. Da igual que la viejez sea malvista y mal soportada tanto que los viejos estan aglomerados como desarmados en el gheto de un hospicio. Esto esta mal, de acuerdo. Pero también esta mal la visión de la viejez del pobre Serafín. Que hace él para no sentirse viejo? Decimos que "toca las pelotas" esperando en un sobresalto de humanidad (aunque el maxímo que consigue es dar pena) por parte de lo demás. Pero a lo demás, creame, les importa un bledo de todo los Serafines de este mundo. Lo demás solo quieren seguir "pa'lante" en su arrebato de orgullo juvenil aunque solo sea supuesto. Lo que Serafín debería hacer (y que voy hacer yo cuando seré viejo) es tener tremendo orgullo de si mismo y seguir aportando su granito de arena diaria. Yo nunca me retiraré de la lucha, nunca me jubilaré. Por lo menos lo intentaré si la salud me lo permite. Seguiré trabajando hasta el último día de mi vida y al carajo lo que piensen que no se puede o no se debe. Yo quiero y punto. "Volli, sempre volli, fortissimamente volli" dice un tal compatriota mio de nombre Vittorio Alfieri. Y si uno quiere, puede. No lo dude. Dale animo al pobre Serafín para que no se cierre solo en la angustia de la tercera edad. Estoy convencido que hacerse mayor no es una desgracia, sino una suerte. A veces me recuerdo este refran: a despecho de los poetas, no es la juventud la etad mejor. Es verdad, pienso, la puta edad de la juventud esta rellena de amores sufridos y fracasados, expectativas no confirmadas, trabajos mal pagados, solitudes por falta de recursos. Con la edad y la experiencia todo esto se soporta y aguanta mejor y casi uno tiende apreciar lo que antes le parecia negativo. Mi querido amigo, animate a ver las cosas no solo con la melancolia del tiempo que se fuga y se escapa de la mano, sino con la certeza que algo de bueno quedará de ti. Y si tu lo crees esta convinción se reflejará en tus personajes. Quiero un personaje hironico, hijo e' puta, vividor, amante de la vida y que goza de ella. Y no me digas que los argentinos no son así y que el reflejo de la argentinidad solo esta en la tristeza de un bolero o en la mayestuosidad ampollosa de un tango. Entonces por que Maradona es argentino, pregunto? Hasta pronto. Enzo.

Anónimo dijo...

Que bueno esto Enrique!.
ese geronte que lleva su vida hasta las últimas consecuencias,buceando hasta lo más hondo.ahí,donde las cosas se sitúan al borde de lo inexpresable y sin embargo no abandona el tono vital con que se sujeta a la vida,con la calidad de su presencia en el mundo y su más genuina identidad de que todo le va grande...
¡¡Como me gustaría escribir como vos!! es lo único que pienso en este momento.
Un fuerte abrazo de Mitb@

cachu dijo...

DESDE MI DIPLOMADA SENILIDAD ,(72)DENTRO DE UNOS DIAS , PIENSO COMO ENZO.LA SALUD ME OBLIGO A DEJAR DE TRABAJAR Y ESO ME AVEJENTO MAS .
PERO EN SETIMBRE , ME IMPLANTARAN LA BOMBITA , PORQUE EL VIAGRA , NO ME INTERESA
TAMPOCO ES ESO DE CHOCAR RODILLAS , SI CONOCIERAS EL ENCANTO DE VER EL CUERPO DE ARRUGAS DE UNA JOVATITA , COMO DESAPARECEN EN LA CARICIA Y SE OFRENDAN EN SU MAXIMA FEMENEIDAD
TAMBIEN , TE EQUIVOCAS AL CREER QUE ESA APATIA DE DEJARSE ESTAR ES PROPIA , TAS EQUIVOCADO. SON LAS DROGAS QUE LE PONEN EN LA COMIDA PARA SEDARLOS Y SER UN LABURO SIN CONTRARIEDADES
TE CONOZCO MEJORES PROSAS
CONTENTO EN SER TU AMIGO, DEBO SER SINCERO
UN AFORISMO CHINO EXPONE
TU ENEMIGO ES TU MEJOR AMIGO.
(TE LAS CANTA DE A UNA 0
EL entrecomillas ) FINAL ES MIO.

mariarosa dijo...

Muy buen texto. Un personaje casi real,pintoresco, tanto que parece conocido.
Cuando nombra los geriatricos, es tan veraz que duele...
Me gustó.

mariarosa

Enrique de Lasuen dijo...

Cruzado:

Eso es lo que rescato de Serafín, el atisbo de "valentía existencial", el querer seguir siendo un hueso duro de roer a pesar de la osteoporosis. ¿Que su forma de resistir no es la más adecuada? Eso es cosa de cada uno, todos somos dueños de elegir caminos distintos y estamos condicionados por entornos y capacidades (e incapacidades) diferentes. La clave es mantener cierto espíritu de inconformismo, pero eso no garantiza tener éxito en la empresa, como bien demuestra el personaje. muchas gracias por tus elogios y tu aporte. Un lujo, como siempre.

Enrique de Lasuen dijo...

Caro Enzo:

El personaje que pides ya llegará, pero antes quiero recalcar algo que ya dije en respuesta a un comentario de Lils: yo, afortunadamente, no soy Serafín ni pienso como él. Este anciano es, de alguna manera y como todos los personajes de esta serie, un "loser" y yo lucho cada día para no serlo. Con poco éxito, tal vez, pero esa es otra historia y no viene a cuento.
En realidad, mi línea de pensamiento va bastante paralela a la tuya con respecto al ejercicio de la futura vejez.
En un comentario de más arriba comento lo que rescato de Serafín, las ganas de seguir tocando los cojones, de meter el dedo en la llaga mientras el cuerpo (ya tocado) me lo permita, pero dudo que alguna vez me ponga una peluca ridícula, o me tiña el pelo, o que me de por soltar cuescos en reuniones formales como hacía Cela (mucho menos por absorber agua por el culo desde una palangana, como se jactaba de hacer el susodicho)
Suscribo plenamente la frase de Alfieri y tu visión de cómo es la madurez, ya que con cada año me siento mejor persona, más sabio, más sereno, y no era así en mi juventud.
Sin embargo, hay algo en lo que no coincido. Es cuando hablas de lo que harás cuando seas viejo. ¿Cuando seas viejo?
Querido amigo, el hecho de que te hayas casado hace poco con una mujer joven y guapa no altera tu DNI. Tú YA ERES viejo, so cabrón.
Un abrazo.

Enrique de Lasuen dijo...

Mitba.

Nadie está conforme con lo que tiene. A vos te gustaría escribir como yo y un servidor pagaría por hacerlo como vos. En fin...
Un abrazo fuerte para vos también.

Enrique de Lasuen dijo...

Querido Cachu:

En las respuestas a comentarios anteriores va implícita buena parte de la respuesta al tuyo. Sintetizando, no soy Serafín ni creo que, cuando me toque, piense ni funcione como él.
En cambio, intentaré seguir tus pasos cuando me toque ponerme la bombita (no faltará mucho)y tomaré ejemplo de vos y tu actitud frente a la edad.
Puede ser que en algunos geriátricos les echen tranquilizantes a los viejos para tenerlos calmados y a raya, pero esas miradas vacías también se ven en muchos otros viejos que no están encerrados en instituciones. Se ven a través de las ventanas de algunas casas, de las ventanillas de los colectivos y los trenes, en los bancos de las plazas...
Lo del geriátrico lo puse porque tengo uno a 50 m y paso por delante todos los días.
Y muchas gracias por dos cosas: primero, por "deselogiarme", así no me agrando tanto, y, en segundo lugar, "last, but not least" por considerarme tu amigo. Para mí es un orgullo.
Un abrazo muy fuerte.

Enrique de Lasuen dijo...

María Rosa:

Creo que todos conocemos a algún Serafín a lo largo de nuestras vidas, si es que no nos convertimos en uno. Bajo distintas apariencias, están por todos lados, aunque no sean mayoría.
Me alegra que te haya gusta do el texto y que vuelvas siempre a curiosear por esta casa, que es la tuya. Aquí estamos, a las órdenes.
Muchas gracias.

mil455 dijo...

Muy buen relato. Poco predecible, eso me gusta...
Justo ayer anduve caminando por una zona de bares y hoteles de mala muerte y me preguntaba qué será de la vida de toda esa gente que pulula por ahí. En su mayoría grandes, solos, estropeados... Con la misma mirada que describiste en tu relato. Tantas historias atrapadas allí no?
Saludos,
Cecilia

Geno_bravante dijo...

Ni viejos ni jóvenes. Se anda demasiado ocupado para interesarse por alguien... ¡Y cómo nos necesitamos!!

Todos intentamos, de la mejor manera posible, llamar la atención. Incluyo los formales; aquellos, a los que parecen rodarles las cosas.

Decadentes, cualquiera. ¿Cómo resolverlo?. No sé, pienso en la charladera sin sentido, en un diálogo osado y franco que no esperas. Conseguir acercarnos, tenerse unos a otros y seguir caminando sin perder rumbo.

Me conmoviste, Quique. Tras interminables sesiones playeres comenzaba a echarte en falta.

Buenas noches prenda... Ángeles

Enrique de Lasuen dijo...

Cecilia:

Muchas gracias. Esas son las historias que me interesan, las de los que, aparentemente, no tienen nada que decir y, sin embargo, tienen tanto. Están, como decís, por todos lados y sólo hace falta detenerse un segundo para verlas.

Enrique de Lasuen dijo...

Geno:

Yo también extrañaba tus mimos en forma de comentarios. Muchas gracias por volver, tu fidelidad me sorprende tanto como me enorgullece. Un beso.

Vincenzo dijo...

Querido Enrique,

supongo que te contesto por que no puedo no hacerlo. Y no tanto para evenualmente polemizar con tu post en respuesta del mio, sino por que te debo una disculpa. El día que puse mis comentarios estaba, creo, algo mal humorado. Quizás sea esta la razón por que no vi de forma tan clara el personaje de Serafín. Justamente tu me recuerdas que es un personaje y como tal hay que considerarlo, es decir un reflejo involuntario de una serie de inquietudes que se anidan en la sensible alma de un escritor. Bueno, creo que excedí un poco en los comentarios cruzando la impercetible linea que separa la realidad de la ficción literaria. Aunque, supongo estaras de acuerdo, muchas veces son una el reflejo de la otra. Por esta equivocación puse comentarios un tanto personales de los cuales me arrepiento. En realidad Serafín, como personaje, esta muy bien pintado. Es un "loser" que al final de la vida intenta rescatarse aunque lo haga de la única forma que no debería, es decir ridiculizandose a si mismo. Por otro lado en la vida real cada uno tiene derecho a vivir la viejez como mejor quiera y pueda. Pero cuando hablo de viejez, hablo de una edad de jubilidado, es decir los 65 pa' arriba. Yo, con mis 50 años y casado con una mujer 10 años más joven, todavía no me clasifico en esta fraja de edad. Me considero un adulto en la plena madurez de la vida. Solo te comento esto por desmontar, amablemente, tu teoria de clasificarme ya en la fase de la tercera edad. El cabron entonces.....jejejejeje......no soy yo sino tu que has ententado joderme........jajajajaja. Pero yo no voy a caer en tu trampa. Un abrazo, viejo zorro. Tu amigo Enzo.

Ambar dijo...

Impecable,el relato,impecable.......Sabés muy bien que mis tiempos están más que escasos!!!!!,pero no podía dejar de pasar.....upsssssss,Serafín me persigue!!!!!jajajajaaaaaaaaa.......me pianto antes que me quiera besar!!!!jajajja.....
Te abrazo....
Ambar...

Anónimo dijo...

http://youtu.be/HTwnLEyH08U?list=UULDR2cyov7-iucAECCEeFEg